CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Dos mujeres y dos hombres fallecieron durante la multitudinaria celebración de más de un millón de personas que se escenificó la noche del martes en el centro de la capital mexicana tras la victoria que logró la selección de México sobre Ecuador, que le permitió avanzar a los octavos de final del Mundial.
Las muertes fueron confirmadas la madrugada del miércoles por la Secretaría de Salud capitalina, que indicó en su cuenta de X que en calles cercanas al céntrico Paseo de la Reforma fueron encontradas dos mujeres de 19 y 44 años y un hombre de 48 inconscientes, quienes perecieron por asfixia. Las autoridades no ofrecieron más detalles.
Horas después, la secretaria de Salud local, Nadine Gasman, informó en conferencia de prensa que otro hombre, de aproximadamente 30 años y de identidad desconocida, fue atendido en las inmediaciones del Paseo de la Reforma por el personal de emergencia tras presentar epilepsia, crisis convulsiva y sangrado de tubo digestivo. Murió poco después en el hospital por paro cardio respiratorio.
Gasman detalló que en las diferentes concentraciones que se realizaron en la capital durante el partido y los festejos fueron atendidas 1.615 personas, de las cuales 28 fueron trasladadas a hospitales por fracturas, heridas graves y un caso de infarto.
Las autoridades capitalinas iniciaron las investigaciones para determinar con precisión cómo ocurrieron las muertes y tomar las medidas preventivas para evitar los riesgos durante el próximo partido de la selección de México, que será el domingo contra Inglaterra, anunció el secretario de Seguridad local, Pablo Vázquez.
Festejos desbordados
El martes por la noche, fuegos artificiales y cohetes se elevaron en torno al Monumento a la Independencia, conocido popularmente como el “Ángel”, mientras una muchedumbre de mexicanos festejaba a lo largo de 5 kilómetros de avenidas, las que unen la principal plaza capitalina, apodada el “Zócalo”, con las inmediaciones del Bosque de Chapultepec.
En la zona se instalaron decenas de pantallas enormes para seguir el partido de dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, que México ganó 2-0 a Ecuador.
En realidad, toda la Ciudad de México estaba desbordada. Bandas improvisadas aparecían en las esquinas, carritos llenos de cohetes —conocidos como “toritos”— apenas se abrían paso por las calles abarrotadas de gente que no podía moverse.
Los envases con alcohol corrían de mano entre juerguistas jóvenes. Y cientos de personas intentaban acercarse al centro, unas con más éxito que otras.
La victoria fue la primera de México en un duelo mundialista de eliminación directa desde 1986, cuando el país albergó también el torneo.
“Esto es muy emocionante”, dijo Denisse Ildefonso, una cocinera de 20 años, quien se describió como “muy aficionada” al fútbol mientras saltaba gritando “¡Sí se pudo, sí se pudo!” entre las luces verdes, blancas y rojas.

